lunes, 31 de mayo de 2010

Buscando ser un Sabio


Una vez llegados al Cotel, encontramos un hombre, como muchos que había allí, que no nos dejaba duda alguna que pertenecía a una rama de caracter ortodoxo de la religíon judía. Ya sea por su larga y blanca barba, su vestimenta abrigada a pesar de las altas temperaturas y el fuerte sol o su postura corporal teniendo el borde de su saco como arreglandoselo constantemente, típica en hombres que su visión de vida es poder ser como los "Jajamim" (sabios) de antaño.

Desde un inicio en la conversación supimos que era una persona que no manejaba los mismos codigos occidentales que nosotros. No prestó atención en demasía a la pregunta que le hicimos acerca de como afectaba el conflicto a su día a día sino que aprehendío el tópico de nuestro cuestionamiento y empezó, a continuación, a soltar todo un speech incontenible acerca del tema. Parecía, por su seguridad y confianza, que no era la primera vez que hablaba de lo que hablaba y que no tenía ninguna intención en poner en debate sus convicciones.
Desde el inicio nos atajó que él no hablaba desde la lejanía, él había tenido contacto con árabes, su abuelo mismo había estudiado con árabes y que todo lo que diría a continuación tenía, para él, los fundamentos suficientes basados en contacto directo con ese tipo de personas.
Nos retrotrajo a un concepto en idisch para explicarnos su visión de los árabes. Nos explicó que era un "mensch"; el hombre de códigos y valores, respetado y nos dijo que un árabe no podía aspirar a eso. El concepto de "mensch" es interesante porque habla también de un ente dispuesto al dialogo, habla de jerarquías. Y eso nos mostraba, en parte, su postura o algún tipo de justificación para ella. Lo sorprendente de la actitud de nuestro entrevistado es que pasó de hablar de este tipo de hombre de época de buenos gestos a pasar a catalogar a los participantes del conflicto desde el otro lado como "animales". Reforzó su idea de este catalogamiento y de que, por lo tanto, la solución no pasaba por una discusión pacifica de ideas.
Prorrumpimos, entonces, para averiguar cual era la solución que él veía distinta al dialogo. Todos sabemos que la gente de sus costumbres no va al ejército.

Él si. Había estado cinco años en inteligencia en el ejército. A pesar de eso, él no creía que la solución pasé tampoco por lo bélico. Entonces, parecía no tener solución para el conflicto. Sí, dijo en supuesta broma, arrojándolos a todos al mar.

Nos parece curioso como el conflicto no parece afectar a la gente de religión. Quizás porque se siente muy respaldados por dios o porque realmente no los llega a influir en su día a día. Le preguntamos acerca de si pensaba que se iba a lograr la paz algún día, porque para nuestro parecer, tomando la postura que él tomaba, la paz no iba a llegar nunca. Tomó la postura conocida por nosotros que suelen tomar los ortodoxos cuando alguien que todavía no hizo teshuva (arrepentimiento, retorno a la religión) dice algo completamente obvio para ellos. "Por supuesto, dijo, cuando reconstruyamos el tercer Beit Hamikdash". Explicado un poco más por sus palabras: de alguna forma los árabes dejarían sus pretensiones de ser animales y entenderían de quien son las tierras y morarían en ellas pacíficamente.

"Entonces, ¿Solo queda esperar?"

Rezar, fue su respuesta. La paz va a llegar rezando.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Si bien creo que el acercamiento entre los pueblos es la mejor forma de llegar a la paz, creo que un tercer templo tambien nos llevaria a ella (ni prendo las velas en shabat!). Esa mesquita es la espina del pueblo judio. Por otro lado, hagamos lo que hagamos, los palestinos van a terminar amando a los israelies como los israelies aman a los palestinos, nada va a cambiar eso. Y seguramente lo hagan mucho antes de que el mundo lo haga, eso si es mucho mas dificil.